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Ilusionar o desilusionar a Messi: esa es la cuestión

El Barcelona está en caída libre. Por lo menos en Liga donde se encuentran muy lejos del líder después de haberse dejado 16 puntos en diez partidos.


Unos números que no cosechaba el Barça desde la década de los 80' del pasado siglo. Como suele suceder en muchos casos similares, las miras se dirigen hacia su gran estrella. Leo Messi está el foco del barcelonismo. Muchos se empeñan en culpabilizarle de todos los males del equipo y casi del club. Es evidente que el argentino no está realizando su mejor temporada, pero de ahí a responsabilizarle de la marcha del equipo dista un abismo.

El barcelonismo debería preguntarse si realmente quiere ilusionar a Leo Messi para intentar que dé marcha atrás en su decisión de marcharse, o, por el contrario, prefiere darle argumentos para que se mantenga en ella. Muchas veces, el enemigo parece estar en la misma casa. En vez de remar en la misma dirección cada uno va a la suya en busca de sus intereses particulares.

Esta semana fue Carles Tusquets el que sacudió al club con unas declaraciones fuera de lugar. El presidente en funciones quiso convertirse en protagonista. En unas declaraciones a Rac-1 dijo que económicamente hubiera sido bueno vender a Messi. Independientemente de que pudiera tener razón, algo muy discutible por otra parte, lo que no parece lógico es que desde dentro se ponga de nuevo en marcha el ventilador. No había ninguna necesidad de hurgar en la herida.

Tusquets debe controlarse. Su función es la de convocar elecciones y poco más. Ir dando entrevistas y metiéndose en temas tan espinosos como este están fuera de lugar cuando la situación del club es tan delicada en todos los aspectos. Messi en este momento sigue teniendo en mente la idea de marcharse. Y las palabras del presidente en funciones sólo reafirmaron este pensamiento.

El partido del pasado sábado tampoco ayuda. Fue un nuevo paso atrás a nivel deportivo. Y uno de los argumentos más potentes para que Leo se quede es que el equipo compita por los títulos. La Liga empieza a estar perdida. Es cierto que queda mucho, pero la diferencia empieza a ser enorme. Y lo peor es que las sensaciones que transmite el equipo no aventuran una recuperación rápida y milagrosa.

Y ahora sólo faltaba que se le haga responsable a Messi de los males del equipo cuando hay otros factores de enorme peso. Muchos argumentan que Bartomeu ya no está y que Leo debería cambiar. SIn embargo, el legado de Bartomeu sí sigue presente. La mala planificación deportiva, que ahora lastra al equipo en el centro de la defensa, es obra del ex presidente que era a la vez vicepresidente deportivo.

La imposibilidad de fichar por la caótica situación económica también es responsabilidad de Bartomeu. No hay un euro en caja y no se puede acudir al mercado de invierno salvo que se vendan jugadores. Y el agitado entorno institucional con unas elecciones en las que todos los precandidatos, que son nueve, no paran de hablar de Messi y de cómo hacer para que se quede, tampoco ayuda.

Si realmente quieren que Messi se quede en el Barcelona es el momento de ilusionar al futbolista y no de desilusionarle. A día de hoy las posibilidad de que se quede ante todos los acontecimientos que vive el club son mínimas.