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El mejor Laprovittola lidera otra epopeya del Madrid en Grecia

Nunca le vino tan bien al Madrid una jornada de descanso en la Liga Endesa como la que tendrá este fin de semana, porque va a volver reventado de su viaje a Atenas. Exultante por las dos victorias frente al Panathinaikos y el Olympiacos, pero agotado por cómo las logró.


Necesitó de dos prórrogas para ganar a los verdes y de otra ante los rojiblancos:95 minutos en dos partidos durísimos con los que alarga su racha: ya son nueve triunfos en los últimos 10 encuentros de Euroliga y 18 de 19 en total.

Para conseguirlas, el Madrid necesitó otra epopeya. Tuvo que superar el cansancio del choque anterior, unos porcentajes de tiro mediocres, la ausencia de ritmo en el juego, el flojo partido de algún referente y la lesión de Randolph, que tuvo que dejar la pista mediado el tercer cuarto después de lastimarse él solo el tobillo izquierdo. Pendiente de pruebas, pinta mal.

Fue la noche de Laprovittola, que vivió el mejor partido de su carrera en la Euroliga. Hizo 19 puntos, seis asistencias y 27 de valoración, su tope en la competición. Aunque sufrió ante la inspiración de Spanoulis, estuvo bien en la defensa sobre Sloukas. Jugó los minutos decisivos y resolvió con cuatro tiros libres en los últimos 12. Previamente, Llull había puesto el 81-82 a falta de 31 segundos con un triple.

Thompkins también brilló. Anotó 15 puntos sin fallo, incluidos tres triples. Su acierto y la salida de Carroll en modo microondas sacaron al Madrid de un aprieto (51-43). En tres minutos, los blancos metieron cinco triples, los mismos que llevaban en los 29 anteriores. Pero el Olympiacos aguantó incluso los directos de Tavares, de nuevo dominante. No anotó hasta el tercer acto, pero acabó con 13 puntos, 10 rebotes y cinco tapones. Ha jugado 75 minutos en dos duelos.

Un triple de Carroll fue anulado al estar fuera de tiempo y Sloukas puso el empate a 69.Nadie anotó en los 29 segundos finales. Prórroga. Ahí, los griegos amenazaron con la robustez de McKissic y Martin. El Madrid se encomendó a la dirección de Laprovittola, la puntería de Thompkins y la heroica de Llull para salir triunfal de la odisea griega.