Breaking News

El duelo entre Barcelona y Valencia era un partido entre dos de los grandes de la presente Euroliga trasladado a la Liga ACB. A pesar de que el conjunto local es el mejor en la fase regular de la máxima competición europea había encajado dos derrotas en el torneo doméstico. Este martes sumó la tercera ante un rival de campanillas, que llegaba a la cita como duodécimo en la tabla clasificatoria.


El equipo de Ponsarnau rozó la perfección en muchos momentos, en especial en el primer cuarto, donde llegó a anotar 32 puntos. Así era fácil dominar el marcador y el parcial. La última vez que los azulgranas habían encajado tanto en un cuarto databa del 4 de diciembre de 2005 contra Unicaja. Los valencianos llegaron a anotar cinco de los seis primeros tiros de dos y de tres. Dubljevic y Williams son dos hombres altos que se mueven como aleros y su versatilidad hizo estragos en la defensa planteada por Jasikevicius.

El técnico lituano pedía faltas a los suyos para parar el ritmo anotador de los visitantes que tuvieron una máxima de 22-32 minuto 10. Valencia mantenía a su quinteto y el Barça movía su extenso banquillo buscando soluciones. La segunda rotación de Ponsarnau no es la de los azulgranas y se notó en la continuación.

La importancia del partido la marcaba el hecho de que Mirotic rotaba menos que en otras ocasiones. Hanga firmaba las tablas a 38 con un triple y su equipo se ponía por primera vez por delante con una canasta del incombustible Oriola . En la pista ya estaba Heurtel, que puso una marcha más para secundar los puntos de Calathes y Mirotic.

Com empate a 51 se llegó al descanso y los dos contendientes iban a ritmo de más de 100 puntos, una anotación más propia de la NBA. Williams mantenía a los suyos en la pelea porque no fallaba un tiro. Llegaron sus primeros errores desde la personal, un agujero negro en la estadística de su equipo. Los tiradores locales se mostraban erráticos, en especial Higgins, y los balones iban para Oriola.

Calathes cometió su tercera falta y se fue al banquillo. Era el momento de Hanga. El Valencia volvió a tomar una cómoda renta: 70-79. Fue gracias a un parcial de 0-9 en el inicio del último periodo. Un triple de Van Rossom hacía sonar las alarmas en un vacío Palau. Tobey estaba lanzado con ocho puntos seguidos. El parcial era de 2-15 e incluso Jasikevicius se negó a hablar con sus jugadores en un tiempo muerto. Volvió a abrir la boca para recibir una técnica por protestar a los árbitros. La máxima ventaja se fijaba en un 72-85. Y es que el lituano no olvidaba que la racha de ocho victorias consecutivas se había acabado la semana pasada en la pista del ASVEL.

Los azulgranas, con el orgullo herido y señalado, se acercaron hasta un 79-85. Se sucedían los tiros desde la larga distancia. Acertaba Vives y después Abrines. La renta seguía en un margen de seis puntos. La intensidad final del Barcelona, comandada por Calathes, llegó tarde.