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D'Angelo Russell se frota las manos con la llegada de Ricky

El base se muestra encantado con compartir vestuario y pista en los Minnesota Timberwolves con el internacional español.

 

Del shock inicial a la alegría. Ricky Rubio saltó de una sensación a otro en apenas tres días, el tiempo que pasó desde que Phoenix Suns le traspasó a Oklahoma City Thunder dentro de la operación Chris Paul a Arizona hasta que los propios Thunder le mandaron a Minnesota Timberwolves, su primera casa en la NBA. La tercera y entre medias, Utah Jazz. Solo en Salt Lake City, el internacional español alcanzó los playoffs.

En Phoenix estuvo cerca. Muy cerca después de una increíble e inolvidable burbuja, en la que los Suns llegaron con el peor balance de la Conferencia Oeste y el segundo más bajo de los 22 equipos reunidos en el complejo de Walt Disney en Orlando (Florida). Jugaron ocho partidos y no perdieron ni uno. Solo un fallo de Chris LeVert en los últimos instantes del Brooklyn Nets-Portland Trail Blazers dio la opción del play-in a la franquicia de Oregón dejando a Ricky fuera del camino.

Todo pintaba a una continuidad del base en Phoenix. Él había respondido de manera sobresaliente con su segunda mejor puntuación de siempre en la Liga (13 puntos de media) y sus 8,8 asistencias eran las más elevadas desde las 9,1 que repartió en la 2016-17 en los Jazz. Además, había comandado con sobresaliente a un conjunto joven liderado por Devin Booker a la espera del estallido DeAndre Ayton. Pero nada sirvió y Rubio cambió tres veces de camiseta en 72 horas.

“Ha sido una sorpresa, sobre todo por la comunicación que ha habido. Cuando empezaron los rumores sobre mi posible traspaso, llamé a mi gente y me dijeron que mi nombre no estaba sobre la mesa. Al firmar un contrato, aceptas las condiciones, pero hay formas y formas. Los jugadores somos unos privilegiados, pero los que se encargan de estas cosas tienen que entender que, además de jugadores, también somos personas. No es plato de buen gusto que cuando estás involucrado en un proyecto, te dejas la piel y ves que vas funcionando, a la primera de cambio te tengas que ir”, se quejó amargamente en La Ventana de la Ser cuando se oficializó su fichaje por OKC.

Sin embargo, la sonrisa regresó con Minny. Allí se dio a conocer y se convirtió en uno de los bases titulares más sólidos de la NBA, a pesar de aparentar siempre estar al filo de la navaja: de los 563 partidos que ha disputado en la Liga, 542 han sido dentro del quinteto titular. Un 96,3% impresionante.

Alabanzas de D'Angelo Russell

Su aterrizaje, además, ha alegrado integrantes de la plantilla como D’Angelo Russell, un formidable base que encontró su hueco en la Liga en Brooklyn Nets antes de ser traspasado a Golden State Warriors por la marcha de Kevin Durant a Nueva York. Minnesota es su cuarta ciudad en tan solo cinco temporadas. “Nunca he jugado con nadie de su calibre, alguien que aporta lo que él aporta al juego en el uno”, dijo emocionado en el podcast del periodista Dane Moore un jugador que compartió vestuario con Stephen Curry, considerado uno de los mejores bases de la historia.

A pesar de compartir la misma posición en el campo, Russell tiene capacidad para desarrollar su juego desde el dos, por lo que no sería descartable ver durante muchos minutos compartiendo pista a ambos jugadores.