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Benzema doblega a un orgulloso Athletic

El Real Madrid tuvo que ganar tres veces un partido que se le complicó cuando no lo esperaba. Se vio ganador con la expulsión tempranera de Raúl García, innecesaria y absurda, con el 1-0 y con el 2-1. A todas las adversidades respondió el Athletic con energía pese a la inferioridad.


Ni rastro del equipo tibio y despistado de otras semanas. La empanada fue blanca, que incurrió en viejos pecados pese a no tener rotaciones. Como en los viejos tiempos, decidió en las áreas. Como ejemplo, el último minuto. Courtois evitó el gol de Vesga, y en la contra, Benzema remachó el duelo.

Todo vino condicionado por la tempranera expulsión de Raúl García. Cuando juegas a la lotería, puede que alguna vez te toque. El relato frío de los hechos, dos amarillas en tres faltas cometidas entre el minuto 7 y el 13, sonará a exageración arbitral, sobre todo para los hinchas del Athletic. Y a los de Raúl García. Vale. No tuvo sentido ni el primer palo a Modric, ni el segundo a Kroos, y mucho menos el tercero al alemán, ya con la amarilla en la cuenta. Impropio de un experto en sacar de quicio a los madridistas y llevarles al límite.

Se quiera o no, la doble amarilla marcó el duelo. Porque el Athletic salió bien, apretando al Real Madrid, tres o cuatro puntos de intensidad por debajo de la trilogía de finales ganadas. Zidane archivó las rotaciones para otra ocasión y sólo metió el cambio obligado en el once, Valverde por el sancionado Casemiro. Sin embargo, el Madrid no estuvo cómodo ni antes de la expulsión ni después porque dio poca velocidad al balón y abusó del pase al pie. Benzema dejó dos detalles exquisitos, una espaldinha en salida a la contra y un baile en el área ante Yuri e Iñigo, pero no remató a portería.

El Athletic defendió con orden hasta el tramo final del primer acto, cuando el Madrid cambió el repertorio. Empezó a buscar el disparo lejano para atraer a la defensa y abrió huecos. Pudo anotar Vinícius, en un remate a bocajarro que sacó Unai Simón con reflejos, y Valverde, en otra acción de área chica. Cuando el duelo se escurría al descanso, una jugada de ataque empotró a la defensa rojiblanca en su área, Vini acertó a descargar y Kroos hizo de las suyas. Acomodó el cuerpo con elegancia, preparó los tres dedos y la pelota salió disparada al rincón. La elegancia del alemán engaña al personal. Parece fácil lo que hace. Nada es más complicado de tocar la pelota con la precisión, la exactitud y la naturalidad del 8.

Gil Manzano pitó el descanso. WIlliams le fue a protestar de inmediato. Lógico. El colegiado extremeño decidió que una carga de Carvajal en el minuto 4 por la espalda de Iñaki no era penalti. Lo pareció. Después llegó la expulsión, y debió parecerle excesivo tanto castigo a los Leones que miró para otro lado en una mano de Capa en una maniobra de Mendy. Tampoco lo apreció el VAR. Mal día en la oficina.

Dio por zanjado el asunto el Madrid y se llevó un revolcón, de los que merecen un toque de atención serio. El Athletic jamás se entrega, aunque esté en inferioridad, y empató en una pared estupenda entre Capa y De Marcos que remató el lateral diestro con la zurda. Empate de orgullo y grandeza. La flojera defensiva de Vini fue llamativa.

El goleador y el portero

Por lógica, el Madrid debía embotellar al rival en busca del segundo. Vinícius anotó de inmediato, en fuera de juego flagrante, pero no había mucha claridad en el ataque blanco. El duelo pedía cambios. Zidane entregó una nueva oportunidad a Isco relevando a Valverde, escaso de ritmo. También entró Asensio por Vini. No cambió demasiado el decorado, con el Athletic cada vez más replegado sobre su área. Es cierto que el Madrid no había generado mucho, pero bastó un buen centro y un movimiento inteligente. El servicio fue de Carvajal, indiscutible, y el cabezazo de Carlos Alonso Benzema, impreciso en todo el segundo acto hasta ese instante supremo.

El Athletic no se entregó ni por esas. De hecho, pudo empatar ya rebasado en el minuto 90'. Garitano refrescó la banda derecha y por allí nació una ocasión espléndida que defendió el Madrid horrible. Vesga se plantó solo, y Courtois salvó con una mano milagrosa. En la contra, Benzema se perfiló para el desmarque y Modric le entregó la sentencia. Demasiado castigo para un Athletic ejemplar. Servirá para el futuro .