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Richards recuerda su tiempo con Balotelli: "Ni siquiera nosotros sabíamos qué podía ser verdad"

Mario Balotelli dejó huella dentro y fuera del campo en su etapa en el Manchester City. Dentro, por ser el asistente del Kun Agüero en el gol que le dio a los 'sky blues' la primera Premier de su historia, y fuera, por un sin fin de anécdotas, entrenamientos y partidos que su antiguo compañero Micah Richards se ha encargado de recordar en su columna en la BBC.


El exlateral derecho inglés se 'preocupó' al saber que Balotelli podía fichar por el Barnsley, club ubicado cerca de su lugar de residencia. Hay vecinos más tranquilos que el italiano: "No quiero que vuelva a mi casa en Harrogate y vuelva a encender fuegos artificiales en mi cocina como lo hizo cuando éramos compañeros del City hace unos años".

Más allá de bromas, Richards reivindica al Mario futbolista. Uno de primer nivel: "Interpreta al payaso de la clase, pero hay otra faceta de él que no todo el mundo conoce... No es un idiota. Es inteligente, y lo que a menudo se olvida es que también es un futbolista brillante. Es una verdadera lástima que su carrera no haya alcanzado las alturas que debería haber alcanzado en los últimos años. A los 30, debería estar en su mejor momento. En cambio, ha sido agente libre durante unos meses y está tratando de impulsar su carrera".

Balotelli aterrizó en 2010 en un City plagado de artilleros reconocidos en el mundo: Agüero, Dzeko y Tévez. Sin embargo, Richards tardó pocos entrenamientos en reconocer a un delantero especial: "Como jugador, también se destacó, incluso con todo el talento que teníamos en el City cuando estuvo allí. Estos tres atacantes eran todos de primera clase, pero la definición de Mario fue la mejor que vi".

La relación entre Richards y el italiano fue desde el primer día: "Acababa de cumplir 20 años y nos llevamos bien de inmediato. Era un diamante como persona y abrazó la vida en Manchester, probablemente demasiado". De estas alabanzas se intuye un potencial gigante: "Tenía una gran técnica para un delantero y, por momentos, el juego era demasiado fácil para él". Eso sí, en la columna del inglés también hay espacio para la crítica: "Sería lo único. Sabía que lo tenía todo y sabía lo bueno que era. Solo desearía que hubiera seguido aplicándose".

El fenómeno Mario estalló muy pronto. Para bien y para mal. "Recuerdo que su hermano Enock me dijo una vez que no parecía importar si Mario estaba jugando bien o mal, él siempre estaba en las noticias", escribe Richards.

El ex del City recuerda que su amigo fue advertido en varias ocasiones del camino peligroso que estaba tomando su carrera: "Roberto Mancini lo fichó y claramente lo amaba como todos nosotros, pero le dijo tantas veces que tenía que detener sus payasadas fuera de la cancha porque eventualmente lo alcanzarían... Siempre había pensado que si trabajaba duro en los entrenamientos, lo que hacía fuera del fútbol era irrelevante, pero no es así. Van de la mano, y eso es lo que Mario no pudo comprender".

Balotelli fue un caso diferente del resto en la plantilla 'sky blue': "Solíamos quejarnos de que Mario recibió un trato especial de Mancini, pero mucha gente lo cuidaba cuando estaba en Manchester. Solía llamar a Patrick Vieira "papá", y Vincent Kompany también se ocupaba de él. Probablemente yo era su mejor amigo y él era como un hermano pequeño para mí... Amaba todo sobre él. Era brillante estar cerca porque tenía mucha energía y estaba claro que también se preocupaba por otras personas".

Richards entiende de alguna forma la presión que sintió Balotelli. Hubo un momento en que también le salpicó a él: "Sí, cometió algunos errores, pero hay que recordar que era un niño que ganaba mucho dinero y vivía en el ojo público. Cuando vivía en el centro de Manchester, tenía fotógrafos literalmente acampados fuera de su piso. Todo lo que hizo fue examinado y comencé a darme cuenta de que no podía venir a mi casa tanto como lo hacía, porque los paparazzi y todos los demás sabrían dónde estaba y mi vida se arruinaría de la misma manera también".

Las compañías de Balotelli durante su tiempo en Inglaterra no fueron las mejores. Tanto que Richards las llama de una forma muy clara: "Cuando estábamos juntos, solo nos reíamos e intentábamos ser normales, pero él tenía muchos parásitos cuando estaba en Manchester. No eran malas personas con malas intenciones, pero no eran la clase de gente con la que convivir si eres un futbolista profesional. Les gustaba la fiesta y disfrutaban del estilo de vida que llevaba Mario. Él también lo hizo".

La montaña de artículos sobre Balotelli era tan gigante que hubo un momento en el que la plantilla del City ya no sabía lo que era verdad y mentira: "Cuando le preguntabas, decía que muchas de ellas eran basura, incluso si algunas de las cosas ridículas realmente sucedían. Hasta el día de hoy no sé con certeza si se disfrazó de Papá Noel y anduvo por la ciudad dando dinero y regalos a extraños. Creo que sí, ¡aunque yo nunca vi el disfraz!"

Hubo otra historias que sí fueron verdaderas: "Lo que es definitivamente cierto es que le dio 1,000 libras en efectivo a una persona sin hogar en Manchester, al menos en una ocasión. Donó mucho a causas como esa. Lo escuché negar el que aparentemente recogió a un niño que estaba siendo acosado y lo llevó a ver a su director. Nuevamente, creo que eso sucedió porque un par de personas me llamaron para decirme que Mario se había presentado en una escuela. Ese es Mario. Todo en él es extravagante, pero tiene un corazón de oro".

Richards reconoce que sigue en contacto con su amigo y deja una reflexión aplicable al fútbol y la vida: "Todavía le envío mensajes de texto con regularidad y sigo su progreso. Me encantaría que volviera a encarrilar su carrera. No cabe duda de lo buen jugador que es, y ha seguido marcando goles haya donde ha jugado, pero en algún momento tiene que entender que el talento por sí solo no es suficiente".