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Un Clásico en horas bajas

Hay un Clásico en el Camp Nou en menos de una semana y los tambores resuenan de aquella manera. Quizá el del próximo sábado 24 de octubre (16.00) sea el Barcelona-Real Madrid más flojo de los últimos tiempos. Quizá estemos ante el Clásico en horas más bajas que recordemos o quizá no, pero lo parece.

Perdió primero el Madrid y luego perdió el Barça, el mismo día, en la jornada anterior a verse las caras en un partido que hoy no es el mejor del mundo. Que se alineen los planetas no pasa todos los días, tampoco todos los años. Y que haya ocurrido no es casualidad, es muy llamativo. En LaLiga no lo hacían desde el ya lejanísimo mes de abril de 2003.

No es normal que los dos muerdan el polvo en la misma velada, y mucho menos antes de un Clásico. Ahora ha pasado y pasó hace 17 años antes de un Real Madrid-Barcelona (1-1) en el Bernabéu que se recuerda más por las 'cariñosas' imágenes entre Zidane y Luis Enrique que por los goles de Ronaldo y del propio Lucho. El Madrid venía de perder en Anoeta (4-2) y el Barça de caer en casa con el Deportivo por el mismo resultado (2-4).

La teoría de los vasos comunicantes entre Madrid y Barcelona esta vez no funciona y es muy curioso. Koeman llega tocado y Zidane también, los dos cayeron con todo el equipo en Getafe y Valdebebas respectivamente. El Barça cayó en el juego de los soldados de Bordalás y salió derrotado del Coliseum, estadio que te deja en mal lugar si no das la cara. Lo del Real fue peor, aún de parón a pesar de la vuelta del campeonato al Alfredo Di Stéfano. El campeón ni vendió cara la derrota ante un Cádiz que pareció el Brasil del 70, muy mala señal antes de la Champions y de jugar en el Camp Nou.

Un bajón de Clásico

En el duelo del sábado tendría que tener un sitio Antoine Griezmann. Y lo tendrá... pero quién sabe si en la grada como suplente. El francés volvió a fallar una ocasión de las que tiene que meter para Koeman y sigue sin disfrutar con el Barça a pesar de jugar en su supuesto lugar para ser feliz. Griezmann debe de ser de los pocos que celebrarán que LaLiga vuelva a detenerse por el fútbol de selecciones.

Este sábado tampoco marcó otro francés, Benzema, que sólo ha metido un gol en lo que va de campeonato, cifra escasa cuando el Madrid depende de su juego y también de sus disparos. El larguero escupió su mejor ocasión contra el Cádiz y ahí se quedó la cosa. Karim, sin sitio en la selección de Deschamps por el seleccionador y otros aspectos que nada tienen que ver con el fútbol, lo tiene garantizado en el Real, donde necesita recuperar su mejor versión cuando más le necesitan.

l 24 de octubre también se espera que no falte Sergio Ramos, sustituido al descanso contra el Cádiz por unas molestias en la rodilla. Porque como el Madrid no tenga al capitán, ya puede echarse a temblar... El sábado tendría que proceder al sorteo de campos con Messi, que sigue con el brazalete del Barça aunque todavía no se lo haya ajustado. Aún se sigue esperando que mande un burofax desde el campo.

En el Clásico de los tocados no se libra Lenglet, que está generando dudas atrás, y tampoco De Jong, que no está para ser intocable ni para Koeman. Al otro lado, Marcelo e Isco, muy lejos de su leyenda blanca, son dos de los últimos señalados en el Madrid. Zidane se ha quedado sin Plan B.

Muchos tocados y dos equipos de bajón en todos los sentidos. Pero, ya se sabe, un Barcelona-Real Madrid puede ser la mejor medicina para curarse. Aunque también el remedio puede resultar peor que la enfermedad.